El contenido de grasas de los alimentos
puede ser analizado por extracción. El método exacto varía según el tipo de
grasa a analizar. Por ejemplo, las grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas son
analizadas de forma muy diferente.
Las grasas también pueden servir como un
tampón muy útil de una gran cantidad de sustancias extrañas. Cuando una
sustancia particular, sea química o biótica, alcanza niveles no seguros en el
torrente sanguíneo, el organismo puede efectivamente diluir (o al menos
mantener un equilibrio) estas sustancias dañinas almacenándolas en nuevo tejido
adiposo. Esto ayuda a proteger órganos vitales, hasta que la sustancia dañina
pueda ser metabolizada o retirada de la sangre a través de la excreción, orina,
desangramiento accidental o intencional, excreción de sebo y crecimiento del
pelo.
Es prácticamente imposible eliminar
completamente las grasas de la dieta, y, además, sería equivocado hacerlo.
Algunos ácidos grasos son nutrientes esenciales, significando esto que ellos no
pueden ser producidos en el organismo a partir de otros componentes y por lo tanto
necesitan ser consumidos mediante la dieta. Todas las demás grasas requeridas
por el organismo no son esenciales y pueden ser producidas en el organismo a
partir de otros componentes.
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